Datos, Política, Reportajes — 18 marzo, 2015 at 5:08 pm

Democracia en dos colores: la historia electoral de Elda (II)

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La quinta legislatura democrática de Elda había dejado dos hechos insólitos en la breve historia de las elecciones democráticas: la victoria de la derecha y la existencia de dos alcaldes, el más votado y el que accedió al puesto mediante la propuesta de una moción de censura, presentada por PSOE e Izquierda Unida-Verdes, que no llegó a materializarse. La retirada de quien había sido la cabeza municipal visible desde 1979, Roberto García Blanes, en favor de Juan Pascual Azorín restó votos a la formación que, sin embargo, conseguía mantenerse en primera línea gracias a un pacto que, sin embargo, hizo aflorar los problemas internos de la coalición IU-V, un hecho que desembocó en la renuncia de dos concejales y la creación de un grupo alternativo, Nueva Izquierda.Antes del cambio de siglo, los eldenses fueron llamados de nuevo a las urnas el 13 de junio de 1999, con la expectación de ver si el electorado depositaba su confianza en un PSOE que acumulaba 20 años de gestión o éste se veía obligado de nuevo a pactar. La abstención, que se había mantenido por debajo del 35 desde las primeras elecciones democráticas, subió hasta el 36,90 por ciento, de un censo total de 44.0004 votantes. Los dos grandes perjudicados de estos comicios fueron el Partido Popular de José María Amat Amer y Esquerra Unida del País Valencià. El primero perdió más del 10 por ciento de los votos conseguidos en 1995, lo que se tradujo en dos concejales menos, un total de 10. Peor parado quedó EUPV, también con una bajada del 10 por ciento y una representación mínima, un solo concejal frente a los 4 de la legislatura anterior. La caída en desgracia de las dos fuerzas políticas benefició a los socialistas, que obtenían el respaldo del 47,07 por ciento de los votos y 13 concejales; una mayoría absoluta muy ajustada pero suficiente para gobernar.


El hecho más destacado de las últimas elecciones del siglo XX es la aparición del partido independiente Unión para el Progreso de Elda (UPE), encabezado por el conocido empresario local Juan Navarro Busquier. La formación entró a formar parte de la corporación municipal sobrepasando los resultados de EUPV por apenas 300 votos. Navarro, que esperaba mejores cifras, renuncia a su puesto, al igual que la número 2 de la lista, lo que deja a Fernando Jimenez Huertas el camino libre para liderar el partido en su primera incursión electoral. En el otro extremo, la propuesta de Unión Valenciana, que había aparecido de forma intermitente en la ciudad desde principios de la década de los noventa, se desvaneció definitivamente al conseguir unos humillantes 282 votos.

El juego de las sillas
Las elecciones de 2003 son, hasta el momento, las más disputadas del periodo democrático. La fuerza de los independientes y la incapacidad de los partidos de la izquierda para llegar a un lugar común dejó para el recuerdo una investidura convulsa y a Juan Pascual Azorín en una posición poco equilibrada de cara a una futura reelección. El 25 de mayo de 2003, el PSOE ganó las elecciones por un ajustadísimo margen de apenas el 2 por ciento frente a su rival más directo, un PP que contaba de nuevo con Camilo Valor como cabeza de lista y que se quedaba a tan solo 400 votos de conseguir una victoria histórica como la alcanzada en 1995. Con tan solo un concejal de diferencia, 11 del PSOE por 10 del PP, quedaba claro que el sillón del alcalde y el control de los asuntos municipales era una meta que solo se podía alcanzar en los despachos mediante acuerdos con la UPE y l’Entesa, con dos concejales cada uno, dado que la participación de Los Verdes-Ecopacifistas fue simplemente testimonial, puesto que no consiguieron representación.

La primera polémica en este juego de las sillas la protagonizó un recién llegado, el doctor Emiliano Bellot, cabeza de lista de la UPE. Los contactos entre la formación independiente y el PP parecían dar como seguro el cargo de alcalde a Camilo Valor, máxime cuando dicho partido había sido el azote de Azorín durante la legislatura anterior, presentando una oposición especialmente activa. Sin embargo, llegado el momento de la verdad, el cirujano decidió por su cuenta y riesgo saltarse el pacto alcanzado anteriormente y otorgó su voto a Azorín, lo que le convertía en alcalde en minoría. El líder socialista, por su parte, no había llegado a ningún acuerdo fructífero con sus socios naturales, l’Entesa, y quedaba a merced de cualquier decisión que los grupos de la oposición pudiesen adoptar contra él. Bellot, por su parte, fue expulsado de la UPE acusado de transfuguismo, quedando como no adscrito y el partido que había depositado su confianza en él iniciaba un lento camino a la desaparición. La inestabilidad de la corporación municipal dio pie a que los grupos de la oposición quitasen el control de las empresas municipales a Azorín antes de que este alcanzase, in extremis, un pacto con Bellot y l’Entesa que daba al cirujano el control de la delegación de Sanidad y a Domingo Orgilés el de Urbanismo. Esta unión se reveló demasiado frágil solo unos meses más tarde, con un desencuentro público entre Orgilés y el alcalde y rumores de una moción de censura entre UPE, PP y Entesa que nunca llegó a confirmarse.

La mano de hierro de Pedrosa
La truculenta legislatura que se produjo entre 2003 y 2007 no auguraba nada bueno para los socialistas en los comicios del 27 de mayo. Las formaciones que concurrieron a estas elecciones preparaban sus estrategias haciendo frente a fracturas internas, en el caso del PP y a la complicada papeleta del PSOE tras hacer equilibrios al borde del precipicio durante los últimos cuatro años. Las polémicas, pues, se produjeron antes de que los eldenses acudiesen a las urnas. El PP, que aspiraba de una vez por todas a conseguir una victoria contundente, vivió su propio proceso de fractura con la designación de Adela Pedrosa como candidata, en detrimento de Mari Carmen Jiménez, que parecía la sucesora natural de Camilo Valor. Esta división fue la representación a nivel local de la fractura del partido entre el sector afín a Francisco Camps, en aquel momento presidente de la Generalitat Valenciana y los fieles a Eduardo Zaplana. Este enfrentamiento produjo la espantada de varios militantes populares, algunos de los cuales se presentaron bajo las siglas de Unión Centrista Liberal (UCL), una lista encabezada por Cristina Gomis, edil popular durante la anterior legislatura, que se sospechaba impulsada por el sector zaplanista para minimizar la victoria de Pedrosa.

Otra candidatura independiente, la de Ciudadanos para Elda, no llegó completa a las elecciones. Como en el caso de UCL, se insinuó que dicha lista, con el empresario Francisco Muñoz y el deportista Alberto García a la cabeza, era una maniobra del PSOE para contrarrestar el efecto renovador de Pedrosa. Semanas antes de las elecciones, ocho de los doce integrantes de la plataforma se integraron en la lista del PP como consecuencia de estas sospechas. Con este movimiento, Pedrosa se construía un PP a su medida, sin voces discrepantes y con el apoyo de quienes, hasta días antes de los comicios, iban a ser sus rivales.

Como era de esperar, llegado el día de las elecciones, el PP venció con una amplia mayoría, 12.674 votos, el 46,56 por ciento de apoyos, que permitió a Pedrosa gobernar en solitario al conseguir 13 concejales y convertirse así en la primera alcaldesa de Elda. El PSOE se desplomó un poco más, bajando hasta los 9 concejales al perder más de 2.000 votos. Esquerra Unida, esta vez en coalición con Los Verdes, repitió resultados y se quedó con 2 concejales, mientas que la UCL de Gomis colocó a su cabeza de lista dentro de la corporación, lo que dejaba al PP en una posición más cómoda, ya que, pese al público enfrentamiento entre las dos facciones de la derecha, le daba un voto más a priori en determinados asuntos. La UPE también perdía el apoyo popular, dejándose 2.000 votos y quedando fuera del reparto, al igual que la Plataforma de Futuro Eldense (PDFE) y el Partido Socialdemócrata (PSD), liderado por el hijo del exalcalde socialista García Blanes.


La derrota del PSOE tuvo como consecuencia la desaparición de Azorín de la política municipal en favor de un semiretiro dorado como senador. Por su parte, Cristina Gomis se integró de nuevo en el PP en diciembre de 2008 a cambio de reconocer públicamente el movimiento de Mari Carmen Jiménez. A mediados de 2009, el abandono de la UPE por parte de Francisco Alzallu, su única cabeza visible, da carpetazo a la historia del partido.

El peor PSOE de la historia
Las que, hasta el próximo mes de mayo, son las últimas elecciones celebradas en la localidad dieron como resultado más destacable las peores cifras del PSOE en toda la historia de la democracia, lo que propició que Adela Pedrosa mantuviese su posición de poder sin complicación alguna, posición que todavía ocupa. Las de 2011 fueron las elecciones de la crisis, con una ciudad aquejada de una grave tasa de desempleo y que solo consiguió salvar los muebles de cara al electorado gracias a las inversiones de obra pública realizadas por el Gobierno central y el autonómico, lo que permitió al equipo de Pedrosa cortar muchas cintas pese a no disponer de liquidez para realizar otros proyectos que habían formado parte de su programa electoral. Tras el 22 de mayo de 2011, Pedrosa consiguió renovar su mayoría absoluta y la elevó hasta conseguir 14 concejales gracias al apoyo de casi el 50 por ciento de los electores. Con un Zapatero cada vez más cuestionado al frente del Estado, el PSOE eldense, con Rubén Alfaro al frente, sufrió su peor derrota, quedando a más de 5.000 votos de los populares y con tan solo 8 concejales. Por su parte, EUPV mantuvo sus dos concejales mientras que Unión, Progreso y Democracia (UPyD) entraba en la corporación municipal por la mínima, con un apoyo de poco más del 5 por ciento de los electores. La formación de nuevo cuño sentaba a su candidato, César González, en el salón de plenos tras conseguir 1.614 votos. La coalición Compromís, sin embargo, se quedaba muy lejos de conseguir representación al presentar, casi sobre la bocina, a Antonio Poveda, que meses antes ya había intentado disputarle a González las primarias de UPyD. El Centro Democrático Liberal (CDL), encabezado por el exsocialista José Quilez, apareció como último de la tabla con apenas 480 votos.

La mayoría aplastante de Pedrosa le consiguió una legislatura tranquila que ahora toca a su fin. El único hecho destacado fue el abandono de César González de UPyD en junio de 2014, desencantado de forma pública y notoria con su partido, lo que le llevó a ocupar su puesto dentro del grupo no adscrito, al no renunciar a su acta de concejal hasta el pasado mes de febrero para liderar un nuevo proyecto al frente de Ciudadanos.

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