Cultura, destacados — 4 diciembre, 2014 at 4:33 pm

El artista y el león. Gabriel Poveda rescató la figura de los escombros.

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La fuente del león ha sido uno de los espacios más fotografiados del jardín

El desaparecido artista Gabriel Poveda (Leirbag), salvó la estatua más querida de la Plaza de Castelar, el león del estanque, de un destino seguro hacia el vertedero. Su hijo Dante recuerda que su padre se encontró con los operarios que transportaban en un carro los restos de las obras que se estaban realizando en la Plaza de Castelar, un vehículo que tenían como única dirección la escombrera en el río. Su sorpresa fue mayúscula cuando descubrió la figura del león entre los cascotes. Poveda medió para rescatar la fuente más popular de Elda y más tarde conseguiría transportarla, con la ayuda de un motocarro, hasta el chalet de su propiedad en el paraje de la Torreta.El estanque y el león aparecen en las primeras imágenes que existen sobre la plaza de Castelar ya que se construyó a los pies de la estatua (en la terraza inferior) del insigne tribuno. Imágenes de jóvenes reflejándose en sus aguas durante los años treinta o grupos junto al león a mediados de los años cuarenta, representan una perspectiva distinta al trazado del jardín cuando le fue añadido la parte superior y elementos como el templete y la fuente luminosa. De ese tiempo es también la barandilla que resguardaba el estanque a finales de los años cuarenta.

Poveda en pleno trabajo en la Torreta, en una figura de sus reconocidos zapateros

Dante asegura que la materia del león era el hormigón “gris muy oscuro” y que cuando llegó a la Torreta no estaba en buen estado; “le faltaba una de las patas y se veían los hierros” Su padre lo restauró, dejándolo tal como estaba primitivamente. Fue tal el mimo que el artista puso en su recuperación que incluso lo colocó en un pedestal similar al que tenía en el estanque y plantó a su alrededor una variedad de finos juncos (los niños los llamaban paragüicas) para que su hábitat fuese similar al de Castelar.
Durante más de una década el león presidió la entrada del chalet. “Estaba justo a la subida, en la parte izquierda”. Allí fue testigo mudo de la vida cotidiana del pintor hasta que desde el ayuntamiento le pidieron formalmente la figura para colocarla en un nuevo jardín que pasaba a ser de propiedad municipal y que fue inaugurado en septiembre de 1985. Se trataba del antiguo “Chalet de Porta”, que pasó a denominarse Jardín de la Música.

Noticia publicada por La Verdad. En la imagen inferior izquierda aparece el león

El diario La Verdad recoge en el mes de septiembre de 1985 toda la información sobre los preparativos realizados con el fin de inaugurar el Jardín de la Música el 6 de septiembre. El día 3 se publica un artículo en el que entre otras informaciones, el alcalde Roberto García Blanes, adelanta que “se ha conseguido recuperar el león de la plaza de Castelar, que se instalará en una fuente que se construirá en los jardines con lo que vuelve a salir a la luz algo muy entrañable para los eldenses como es esa figura que ha sido cedida por una persona que desea guardar el anonimato”. Se trata de un detalle curioso sobre una manifiesta sensibilidad municipal frente a la ausencia de respeto o delicadeza demostrada años antes por otros dirigentes, que no dudaron en tirar literalmente a la basura al añorado león. La noticia del día 8 de septiembre ofrece una perspectiva sobre todos los detalles de la inauguración en la que se destaca la presencia del presidente de las Cortes Valencias, Antonio García Miralles.

Una de las imágenes que aparecen en esta página es la del león en la fuente rodeado de vecinos expectantes y cuyo pie habla de “ El rescatado León de Castelar que preside una nueva fuente”.Lo cierto es que el rescate se llevó a cabo muchos años antes y el auténtico héroe de esta historia fue el pintor Gabriel Poveda. El león, custodiado desde su desaparición de Castelar a finales de los años sesenta, volvía a tener protagonismo en un lugar público. Su presencia duró muy poco tiempo ya que fue víctima de un acto vandálico, resultó destruido y sustituido por otro elemento decorativo. En 1996 un nuevo león, en ningún caso réplica, realizado por los alumnos de la Escuela Taller de Idelsa, fue colocado de nuevo en la Plaza de Castelar. En esta ocasión su entorno acuático era de menores dimensiones, no se trataba de una fuente y fue colocado mirando a Castelar.
En el recuerdo quedaba el estanque y su fuente en forma de león que durante décadas había sido el lugar más visitado del jardín y el favorito de los más pequeños, que echaban migas de pan a los peces de colores que poblaban sus aguas. El fondo, con la fuente del león, fue sin duda el lugar más fotografiado durante décadas.Gabriel Poveda recogió en muchos de sus cuadros estas imágenes y se convirtió de forma casual en el guardián del león, conservándolo hasta que de nuevo encontró un lugar, desgraciadamente efímero, en un nuevo jardín.
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