Costumbrismo — 18 mayo, 2014 at 10:37 pm

Entre costuras

por
Ramona Sáez. Zurcidora de medias

Ramona trabajando con su máquina de zurcir. Imagen JJ Sarabia

Ha pasado toda su vida laboral frente a un tejido delicado, el de las medias. Ha vivido años de esplendor en su oficio, por la carencia de recursos en la época, en los que un par de medias “ de las buenas” era poco menos que un artículo de lujo. Sus manos, y su excelente vista, servían para reparar éstas y otras tantas menos ostentosas en aquellos tiempos. La evolución desde el cenit al ocaso, en el trabajo de Ramona Sáez, ha ido pareja a la de una sociedad con más recursos, y por tanto más consumista, en la que impera el “usar y tirar”. El reciclaje de medias, el zurcido, es ya historia en el capítulo de los oficios perdidos, aunque Ramona haya desempolvado para mostrarnos su máquina, desvelando sus recuerdos de antaño prendidos a sus medias.

Ramona Sáez Millá comenzó a trabajar junto al mercado central de abastos, en la calle Reyes Católicos, 16 de Elda, en un pequeño comercio que antes había hecho las veces de frutería y droguería. Corría el año 1963 y La Casa de las Medias abría sus puertas teniendo como “fuerte” el arreglo y la venta de esta prenda, al margen de las lanas o la lencería que han sido otros de los productos que se han vendido a lo largo del tiempo. Ramona aprendió rápidamente a utilizar la pequeña máquina de motor que las zurcía y su figura, sentada tras el mostrador de la izquierda y con la mirada y las manos pendientes de cada hilo, constituía una estampa típica al traspasar el umbral de las Casa de las Medias. “ Sólo tenías que tener paciencia, buen pulso y por supuesto buena vista para coger las carreras o los puntos abiertos”. Las primeras medias eran de cristal y luego llegaron otras con ligas que se pegaban. También, por supuesto, se utilizaban los ligueros pero todo esto fue antes del nacimiento del revolucionario panty que cambió el concepto de “medias a enteras”.

 El presupuesto

 Ramona habla de las necesidades de esos primeros tiempos, a comienzo de los años sesenta. “ No había dinero y la gente se arreglaba las medias. Valían como 30 pesetas nuevas y el zurcido podía costarles unas 2 ó 3 pesetas”. Pese a todo ella cuenta que lo primero que hacía era echarles un vistazo y evaluar los daños. “ Hacia un presupuesto para saber si valía la pena o no arreglarlas ya que en algunos casos estaban demasiado deterioradas”. Tras el mostrador de la izquierda podían verse en dos estanterías las cajas organizadas del material por letras, y en cada una de ellas se guardaban las medias ya arregladas. En los sobres primitivos que se utilizaban, de color naranja, todavía pueden verse la figura de una mujer cuya silueta calza medias de costura, así como los pertinentes apartados sobre la información precisa para cada encargo. Curiosamente podemos encontrar escrito un slogan al parecer necesario “ las medias lavadas mejor reparadas” algo que Ramona puntualiza y justifica; “ Yo entiendo que eran olvidos pero se daban casos y de esa forma no era posible trabajar, había que traerlas lavadas”.

 Sus medias mejor que nuevas…

 La gente que pasaba por la Casa de las Medias procedía de todos los lugares de la población y no sólo de los aledaños. “ Llegaban incluso en autobús, que paraba muy cerca, del extraradio y ante todo venían las madres (si las hijas trabajaban) a traer sus medias para zurcir”. Ramona pone como ejemplo, para tener una idea de lo “especial” de este producto, el hecho de que en algunos momentos se utilizasen como obsequio. “Recuerdo el haber hecho paquetes de medias para regalar y también el haber trabajado sin horarios y tener abierta la tienda hasta después de la salida del cine”.

Bolsa para recogida de medias

Más tarde llegaría el boom de las medias de pantalón que siguieron arreglándose y, pese a la imposición años después de los pantalones femeninos, las medias no perdieron ningún protagonismo según recuerda Ramona. También destaca que en este espacio ha criado a sus tres hijos y está lleno de recuerdos y anécdotas entrañables. “ Allí he pasado toda mi vida. Comencé a trabajar en 1963 y estuve hasta mi jubilación en 2005. Guardo muy buenos recuerdos de todo ese tiempo”. Respecto al arreglo de medias cuenta que fue una actividad que duró hasta el año 1997 momento en el que definitivamente dejó de hacerlo ante la falta de demanda.

 Ramona ha desempolvado su antigua máquina de zurcir para mostrarnos como se reparaban las medias con un aparato de larga vida, hoy sin competencias, y un oficio extinguido en pro del consumo, una imagen sólo para el recuerdo.

Publicado en Vivir en Elda

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2 Comments

  1. Mira como son las cosas, yo ahora estoy buscando esa aguja, ese instrumento… y no encuentro ninguno en españa… ojala esta buena señora quiera venderme la aguja, yo la necesito para bordar vestidos en miniatura para muñecas de boda
    Muchas gracias desde ya…

    Saludos

    Laura Guarnieri desde Zaragoza España

  2. mi telefono es 976 252466 o mi whatsapp 605480009

    gracias

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