Ciudadanos, Costumbrismo, destacados, Fiestas — 3 septiembre, 2015 at 8:45 am

Fiestas Mayores y calles de fiesta

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Los vecinos posan junto al primer premio. Año 1956

El engalanamiento de las calles, ante la llegada de las Fiestas Mayores, supuso durante muchos años un motivo de trabajo y entretenimiento para sus vecinos. Las vías aledañas al templo de Santa Ana y el recorrido de las imágenes en procesión se vestían con sus mejores galas. El trabajo en equipo de sus moradores, el ingenio y los materiales más humildes hacían el resto en espacios como la calle Juan Sempere. La década de los años cincuenta fue, sin duda, notable.

Finita Amat tiene 84 años pero todavía recuerda detalles de aquellos días en los que los vecinos de la calle Juan Sempere acudían a su casa tras la jornada laboral, para trabajar en la preparación de los adornos. El lugar de encuentro era el zaguán de la casa de los Amat-Sala, en el número 10 de esta vía. Finita era modista y a la vez promotora de las ideas que servían para engalanar la calle. “Lo hacía todo con mi amiga Angelina, que trabajaba en la acera de enfrente como peluquera. Juntas le dábamos vueltas a lo que se nos ocurría para adornar el vecindario”.

Perspectiva de la calle Juan Sempere engalanada

De este modo, en las calurosas noches de verano, la casa de los Amat se llenaba de vecinos que ayudaban a realizar los motivos de las guirnaldas que posteriormente engalanarían la calle. Finita habla de un año en el que hicieron unos claveles que, al colocarlos en macetas, parecían reales. También describe la forma en la que se elaboraron unos lirios de papel o el año en el que se realizó un pórtico como un patio andaluz.

En el zaguán se colocaban las canastas por colores. “Allí todo el mundo trabajaba. Los hombres traían el taray del pantano. Si había que hacer de carpintero o subirse a una escalera para colocar las guirnaldas, lo hacían ellos”.

Los vecinos sacaban las sillas para contemplar el paso de la procesión. A la derecha Amelia y Finita Amat

 

En el año 1956, tal como puede verse en una de las imágenes, obtuvieron el primer premio. La revista Alborada recoge una referencia en su programa de fiestas, para el 7 de septiembre a las nueve y media de la mañana: “Pasacalle por la Banda de Música y fallo del concurso de calles y escaparates”.Finita recuerda la sana competencia con las calles colindantes y que la calle El Cid fue una de las primeras en engalanarse. “Me acuerdo de los árboles adornados con los círculos de metal de los cambrillones. El efecto era precioso”.

Grupo de vecinos entre los que se puede ver a Finita ( primera fila agachada por la izquierda)  En la imagen de la derecha la vemos junto a sus padres

 

Finita, que se casó en 1958 y abandonó la calle, no tiene constancia de que la actividad se llevase a cabo en la década siguiente. En Elda, ya en los años ochenta, otros barrios como la Huerta Nueva, siguieron con la tradición de engalanar sus calles ante la llegada de las Fiestas Mayores.

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