Hoja de Estilo

Sencillez

Puede resultar obvio, pero no por ello es menos importante. La estructura básica de sujeto+verbo+predicado en una frase es lo deseable, puesto que el lector la capta a la primera. Las frases subordinadas son pesadas para el lector, por lo que es esencial reducirlas al máximo para evitar que se pierda la atención.

 Primeros niveles de lectura

Los titulares y los subtítulos marcan la diferencia entre un artículo interesante y otro aburrido. El contenido del texto ya puede ser increíble que, si se falla al titular, no habrá una segunda oportunidad. Las ideas principales se deben presentar en los primeros párrafos si se trata de un reportaje informativo. Si se tiende a lo narrativo, estas normas no se aplican con tanta dureza, pero tenemos que ser conscientes de que, conforme avanza la lectura, se pierde el interés.

 Revisar siempre

Tenemos correctores de ortografía y estilo, pero eso no exime al redactor de presentar un texto con la máxima pulcritud. Estamos acostumbrados a leer en la pantalla del ordenador, que es el primer paso para que se nos pasen errores de bulto. Dejar reposar el texto, imprimirlo y volverlo a leer después de un buen rato ayuda más de lo que creemos.

Evita los espacios dobles

Este apartado entra dentro de la revisión de textos. A veces, al teclear con rapidez, se separan algunos elementos más de la cuenta. Los procesadores del texto actuales avisan de esta situación, pero a veces los ignoramos porque, desgraciadamente, también marcan como incorrectas algunas palabras que sí están aceptadas y no son 100% fiables. Un repaso rápido puede ahorrar al corrector un tiempo muy valioso.

 Comillas

El abuso de las comillas es un error frecuente de los artículos periodísticos. Las comillas simples solo se deben usar en titulares si se trata de una palabra extranjera, pero no para subrayar un doble sentido. Dentro de texto, las palabras extranjeras van siempre en cursiva. A todo el mundo le fastidia una persona que hace las comillas con los dedos, así que leerlas es igual de molesto.

 Enlaces

La hipertextualidad es la clave de Internet. Las viejas referencias a pie de página se han convertido en enlaces dinámicos que nos pueden llevar a otros textos complementarios y necesarios para entender lo que estamos exponiendo. Usar los enlaces, sin abusar de ellos, marca la principal diferencia entre la palabra impresa y la palabra virtual. Ojo, enlazar no exime al autor de citar las fuentes que utiliza.

 Dudar es aprender

Todo el mundo puede dudar en un momento concreto sobre cómo se escribe una palabra, si un extranjerismo está ya aceptado o cómo se conjuga un verbo. No es un delito realizar una consulta. El lenguaje cambia constantemente, y no pasa nada por realizar una pequeña visita a organismos como la RAE o la Fundación de Español Urgente (Fundeu.es). Este último, además, proporciona valiosos consejos sobre cómo afrontar la redacción de temas de actualidad.

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