destacados, Reportajes, Sociedad — 7 enero, 2015 at 7:32 pm

La agonía de un icono. Los últimos días del Templete

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El templete nevado. Imagen tomada desde la calle Joaquín Coronel por el fotógrafo Basilio

La figura más reproducida del imaginario eldense, el símbolo por excelencia, el icono más añorado; el templete de la plaza de Castelar, tuvo un final oscuro y agónico durante el verano de 1969. Veinte años después de su inauguración, el gobierno presidido por Antonio Porta decidía eliminar uno de los emblemas más fotografiados de la ciudad. El motivo, por el que deciden hacerlo desparecer, se aclara en la prensa de la época; la Comisión de Fiestas necesitaba espacio para sus “actuaciones septembrinas”. El lenguaje en el que se demanda su desaparición contrasta con el cariño que el pueblo eldense ha manifestado durante las siguientes décadas. El añorado templete se resistía a caer y tuvo que ser dinamitado. La hemeroteca nos muestra sin tapujos la vergonzosa caída de esta construcción y la falta de sensibilidad de quienes apostaron por ello.
La prensa más influyente de la época, el diario LA VERDAD, recoge de forma cronológica la desaparición del templete paso a paso en las páginas dedicadas a la información local. El 12 de julio de 1969, en la sección denominada “
Desde la Peña del Cid” se puede leer un enrevesado texto en el que se pide la complicidad del lector para justificar que el templete fuese un obstáculo: Por fin- ya era hora, ¿verdad- se van a acometer las obra de derribo de la plaza de “Castelar”. Nos han asegurado “seriamente”, que las obras se iniciarán a primeros de la próxima semana. Parece ser que todo hace suponer que así será. Nos basamos en el hecho de que los electricistas están quitando el tendido de la luz del mencionado templete. A ver si es posible que para septiembre la superficie de la plaza esté limpia de obstáculos.
Cabe preguntarse por el interés manifiesto, de quién escribe estas líneas, por eliminar el templete después de que se haya lamentado tantas veces su desaparición, y aún hoy en día cuesta verlas escritas.Pero la crónica continúa y el miércoles 23 de julio aparece una noticia en el mismo diario titulando “Las máquinas no pueden derribar el templete” y lo más paradójico el antetítulo; “Aun viejo se resiste” En el cuerpo de la información se describen las dificultades que tiene la empresa encargada del derribo para acabar con este “inmueble” y avanza que posiblemente tengan que utilizar una carga de dinamita para acabar con él y una potente máquina arrastre con cables sus columnas.La agonía del templete avanza y en la prensa no tienen reparos en escribir “ La ejecución que no debe aplazarse” mostrando una imagen del templete con algunas partes rotas. En el texto se adelantan los preparativos para el derribo final; “ a las 7 de la tarde estaba prevista la explosión de unos cartuchos de dinamita. El hecho de que se cerraran las puertas de la plaza y se prohibiera la entrada al público hacía suponer que la explosión no se haría de esperar. Pero no sucedió lo previsto y lo imprevisto, una vez más, se salió con la suya”. La redacción acaba con un abierto tono de queja ; “Hasta cuando? ¿Por qué no se toma de una vez la tarea del derribo?. La manifiesta animadversión por esta figura y la impaciencia por ver el espacio despejado hacen que aumente el tono del escrito a quien redacta estas líneas de forma anónima (no existen textos firmados). Los últimos momentos del templete estaban ya cercanos.

“El templete ya es un montón de escombros” es el titular que da paso a unas líneas en las que se habla del derribo parcial y de una muerte “penosa y lenta” y adelanta que en su lugar se colocarán filas de sillas para las verbenas.


La última imagen, firmada por PINAZO, es una muestra de desolación con la fuente luminosa de fondo y con un fotomontaje con una flecha que señala el lugar en el que estuvo el templete durante veinte años. Allí la Comisión de Fiestas tendría ya espacio para sus festivales, tal como detalla la información, “en las próximas fiestas septembrinas ya no estorbará”. El ejemplar está fechado el 1 de agosto de 1969. Las verbenas y los festivales de ópera se beneficiarían de la ausencia del emblemático templete siempre recordado.

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2 Comments

  1. creo que fue la peor decisión que tomo la corporación encabezada por el señor porta

  2. Vergonzoso, denigrante y un verdadero ultraje al pueblo eldense.

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