destacados, Entrevistas, Reportajes, Sociedad — 3 noviembre, 2015 at 9:01 am

La reserva del Vinalopó. La ecología como filosofía de vida

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La reserva del Vinalopó es un proyecto de agricultura ecológica, un espacio para el cultivo lejos de pesticidas herboricidas y tratamientos agresivos para el cultivo y la tierra. Un estilo de vida que va más allá del propio producto. La compra sin intermediarios –las lechugas cortadas en el mismo instante de la venta– es un lujo poco común para quienes estamos acostumbrados a piezas de buen ver y mejor embalaje. La autenticidad y el compromiso son valores inertes a esta oferta cuya demanda ha supuesto la apertura de una tienda in situ y una asociación eco-gastronómica Entre Naranjos con una interesante actividad cultural.

Trabajar de sol a sol no siempre suena a condena. En el caso de Tomás Palau (arqueólogo) y Antonio García (fotógrafo) es una opción que les ha permitido dedicarse en esencia a una forma más coherente de tratar la tierra y conseguir productos naturales fuera de los estándares de “visión perfecta”. Ambos son socios cooperativistas y ocupan un terreno con vivienda de 15.000 metros cuadrados aproximadamente en la Almafrá Alta de Petrer –cerca del barrio San José y a las espaldas del colegio Sta. María del Carmen–, un remanso de naturaleza en estado puro muy próxima a un territorio de asfalto.

Evolución

El proyecto nació hace seis años con cuatro personas como integrantes de la cooperativa. Los primeros cultivos se llevaron a cabo en un terreno familiar de Sax y más tarde gestionaron los huertos urbanos de Ferrusa. Hace aproximadamente tres años arrendaron el terreno que ocupan actualmente y que por la extensión les permite poder cultivar mucha más variedad de frutas y hortalizas, a la vez que les posibilita tener una tienda en la misma huerta.
Los cultivos de temporada y la venta de otros productos escogidos de origen ecológico –huevos, legumbres, cereales, zumos o condimentos entre otros tantos– conforman la venta semanal en La Reserva. “Traemos otros productos de toda la península pero intentamos que sean también de cercanía, como las manzanas o las peras, y por supuesto frutas exóticas si son de aquí”

El producto

La agricultura ecológica marca un “respeto a la tierra”, lejos de los pasos del trato convencional en el que se utilizan pesticidas, abonos o herbicidas de origen químico a la vez que, obviamente, tiene un “beneficio propio para la salud”
El perfil del consumidor es de gente concienciada sobre los efectos saludables de la agricultura ecológica, valorando así mismo la autenticidad de los productos. “La gente no tiene en un supermercado las lechugas, la remolacha o las acelgas recién cogidas”. Aseguran que los precios del cultivo local son los mismos que el consumidor puede encontrar en cualquier sitio y que únicamente se encarecen los productos que vienen de fuera. “La comercialización es más cara al no existir una gran demanda”.
La gente mayor, cuentan, rememora los aromas de antaño y vuelven a saborear los tomates o los melocotones como en décadas atrás .“En la agricultura ecológica está prohibida la maduración en cámaras” y de ahí la autenticidad de los productos ya que están madurados en su justo punto.

Entre Naranjos

Una de las iniciativas nacidas a raíz de este proyecto, es la asociación eco-gastronómica Entre Naranjos. Entre las actividades del colectivo, formado por amigos y clientes, destacan las salidas culturales para conocer el patrimonio de otras poblaciones, las actuaciones musicales o las sesiones de cine que se han llevado a cabo últimamente en el patio que se ha habilitado como local social. “La gente disfruta, se trae la cena y se pasan películas que no suelen estar en los circuitos comerciales”.

Agricultores del futuro

La filosofía de estos cooperativistas, respecto al negocio, es la del crecimiento equilibrado en función necesidades y posibilidades. “No tenemos créditos y hacemos las inversiones cuando tenemos el dinero, por tanto crecemos muy poco a poco. Sólo aspiramos a tener un sueldo digno incluso nos gustaría que la cooperativa creciese”.
Actualmente cuentan en la huerta con un estudiante en prácticas y lo que si tiene tienen claro es que la agricultura, como profesión, tiene perspectiva. “Para vivir nos hace falta comer así que vamos a seguir necesitando agricultores en el futuro”.
Fotografía y vídeo; Eleazar García

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Un comentario

  1. Mis felicitaciones para Concha Maestre, por este buen reportaje que nos acerca a una forma de trabajo en contacto con la tierra. Y también nos descubre a dos personas que con mucha ilusión, han apostado por la agricultura ecológica.

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