Ciudadanos, Opinión — 12 enero, 2015 at 3:14 pm

Opinión: La valla de la vergüenza.

por

NUESTRA OPINIÓN: Taller Periodístico

Grupo Alberto Navarro pastor

Después del paréntesis de estas fiestas navideñas, no podemos más que retomar el tema de la reforma, expoliación y desastre urbanístico, con que se está ensañando en la plaza de Castelar el equipo de gobierno local, con su alcaldesa al frente.Como ya todos hemos podido comprobar, se iniciaron las obras, con nocturnidad, premeditación y alevosía, sin una información para el ciudadano, sin tan siquiera ver los planos y sin tener una idea clara de en qué consistirá el proyecto. Todo secreto, todo oscuro, todo a espaldas de la población que al final será quien pague los platos rotos.Y además incumpliendo algunas leyes, como son las del Catálogo de Bienes y Espacios Protegidos Locales, en el que la plaza Castelar está incluida desde la calle Francisco Alonso a Reyes Católicos. Eso, entre otras cosas, no se ha respetado. Y no hablemos de la escandalosa deuda con que nos van a hipotecar por el elevado coste de esas innecesarias obras, después de haber vaciado las arcas municipales durante estos años de tiranía política.

Creemos expresar la opinión de una gran mayoría de Eldenses cuando pedimos que se quiten las chapas metálicas con que han “forrado” todo el recinto, seguramente para que nadie vea el desastre que allí se está produciendo, ya que la plaza se encuentra perfectamente protegida por la sólida reja que la circunda. Si el proyecto es tan maravilloso como lo están vendiendo, no entendemos el motivo por el cual no permiten que la gente pueda presenciar las obras y dar su opinión. Nos gustaría saber a qué se debe tanto secretismo.

Lo único que se nos ocurre es que tanto misterio obedezca a varias razones, que por supuesto desconocemos; pero hemos llegado a la conclusión de que una de ellas sea que la prepotencia y el desprecio hacia los demás, con que actúa este equipo de gobierno, les haya hecho sentirse más allá del bien y del mal, llevándoles a olvidar las reglas más elementales de la convivencia: el respeto, la dignidad y la obligación de servicio que deben a sus conciudadanos, a quienes muy indignamente representan. Está muy claro que esto les importa muy poco o nada y que pasan olímpicamente de la opinión de los demás.

Y otra y posiblemente más certera, sea que son tantas las mentiras que han vertido sobre la actuación en esa plaza, tantas las promesas que han incumplido que si no fuera porque dudamos de que la tengan, se les caería la cara de vergüenza de la forma tan zafia, prepotente y autoritaria con que están tratando a los Eldenses de bien, que por otro lado son los que pagan sus sueldos a costa de muchas privaciones.

Quiten esas vallas y dejen que al menos nos vayamos preparando para lo peor.

Sin ánimo de molestar acabaremos con un dicho popular, recordándoles que: “Quien siembra vientos, recoge tempestades”.

 

 

Elda, 8 de Enero del 2015

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