destacados, Entrevistas, Sociedad, Talento local — 3 agosto, 2015 at 9:26 pm

Marta Maestre, clown.“Siempre he querido hacer feliz a la gente”

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Tiene 22 años, pero hace mucho que decidió cuál sería su camino. Esta estudiante de Terapia Ocupacional es la Dra. Chocolatina y semana tras semana acude al hospital de Elda para hacer felices a los pacientes más pequeños, una iniciativa que ha tomado forma bajo el nombre de Dr. Clown, un proyecto que se ha contagiado de su entusiasmo y ha involucrado a otras personas. Bajo la bata blanca, la nariz roja y el maquillaje, se camufla una montaña de sensibilidad llamada Marta.

La idea de poner en marcha la asociación Dr. Clown parte de la experiencia que Marta tuvo durante su estancia como estudiante de Erasmus en la localidad italiana de Vicenza. En este tiempo se formó y fue parte de ese colectivo que se dedicaba a mejorar la estancia hospitalaria de los pacientes (no solo los pequeños). Durante nueve meses canalizó toda sus energías en estas labores, una actividad que sin duda ha marcado su destino. De vuelta a Elda se propuso poner en marcha un proyecto similar y no paró hasta conseguir los apoyos necesarios. “Yo siempre quise ser clown, lo descubría cuando tenía 15 años viendo la tele con mi madre”, cuenta Marta, que habla de su timidez durante la infancia y preadolescencia. Una barrera superada y una idea fija; hacer feliz a la gente. Italia fue determinante para descubrir el método y la forma de cumplir este objetivo y la nariz roja el elemento transformador. “Es la máscara más pequeña del mundo” y la manera de dar forma a todas sus inquietudes que van más allá de hacer reír a la gente ya que en realidad la meta no son solamente las risas “también pretendemos mejorar la sociedad”.
De la peculiaridad de este personaje –el clown– desvela que en realidad es un niño “que no lo es”, que disfruta de las cosas nuevas, viviendo anclado en el fracaso –que es lo que más le gusta– y de ahí encuentra “el gusto y el placer”.

Dr. Clown Elda
La labor hospitalaria de Dr. Clown está dirigida esencialmente a hacer olvidar a los pacientes su situación y para ello aprenden no solamente técnicas propias de teatro y del personaje, también trabajan aspectos psicológicos y de este modo tratan de descubrir lo que necesitan los pequeños en cada momento. La improvisación es fundamental y la experiencia un factor determinante para conseguir objetivos. Marta habla del progreso de los pacientes cuando tienen la oportunidad de volver a verlos aunque, afortunadamente, en Elda las hospitalizaciones pediátricas suelen ser cortas.

“Todo el mundo tienen que tener la oportunidad de descubrir a su clown.” dice Marta, que ha estado preparando a voluntarios para trabajar en el colectivo y cuenta que está desarrollando una tesis en clownterapia. Pese a esto, argumenta que no ve la risa como un tratamiento, sino como una habilidad trasladable a los enfermos y piensa que en la vida hay que reír y explotar –si es que se tiene– el poder de hacer reír a los demás. Ella cuenta que cuando acaban las sesiones termina con la sensación de haber hecho más feliz a la gente.
Fotografía y vídeo; Eleazar García

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